Antes de comenzar a hablaros sobre mi trayectoria profesional, me gustaría si fuera posible darme a conocer un poco, y sí digo un poco porque aunque me encuentro en constante desarrollo siempre me gusta que sean los demás los que hablen de mis propias acciones. LLegado a este punto podría decir que soy una persona que aprecia el equilibrio personal, fundamental para dar un servicio de calidad a todo aquel que lo necesita, pues gracias a él he podido fortalecer valores tan importantes en esta profesión como son la confianza, la seguridad, la escucha atenta, sabiendo que cada momento y detalle importa haciendo que cada persona se sienta valorada tanto o más de lo que esa persona percibe de sí misma. En mi tiempo libre busco la soledad, momento en el que aprovecho para hacer un análisis de mis acciones buscando siempre los mejores resultados.
En resumen os dejo con una pequeña poesía con la cual me identifico:
Buenos días no me gusta hablar de mí, pero haré un esfuerzo por hacerme oír.
En el Trabajo Social es necesario ser profesional, eso significa ser un referente para todo aquel a quien vayas a cuidar, y aunque mi profesión documentos e informes se ha de realizar, muchas veces una buena conversación es más eficaz.
Valoro la resiliencia y la paciencia, imprescindible para la resolución de problemas,
pero siempre que haya sinceridad y transparencia.
En mi cabeza surgen muchas ideas e iniciativa para trabajar en ellas sólo o con aquellos que quieran ver en ellas una oportunidad para entender este mundo que nos rodea.
Mi deseo es entender que la vida no es una sucesión de días, es saber vivirla y con alegría e ilusión poder transmitirla
Posdata: “La calidad como realidad no como un ideal”
