Desde mis primeros pasos en el mundo laboral, las artes gráficas han sido mi verdadera vocación. A los 18 años, comencé como aprendiz en una imprenta tradicional, donde tuve el privilegio de ser testigo de la evolución del sector, viviendo en primera persona el paso del proceso analógico al digital. Comencé trabajando con técnicas como la creación de fotolitos y planchas, y poco a poco fui adaptándome a las nuevas herramientas y tecnologías.
Sin embargo, mi objetivo es integrarme en una empresa donde pueda, no solo aportar mi experiencia y conocimientos, sino también crecer profesionalmente. Me motiva encontrar nuevos retos y colaborar en un equipo que valore la creatividad y la innovación, mientras sigo aprendiendo y desarrollando nuevas competencias en este apasionante campo.
