Gracias por todos estos momentos. ¡Hasta pronto!

Todo lo que sube baja y todo lo que tuvo un inicio debe tener un final. Y ya hace cinco meses que la I Lanzadera de Morón tuvo su inicio, y hoy ha llegado su final, ¿Sabéis una curiosidad? Hasta en el último aliento de este fantástico viaje hemos aprendido una lección. Una despedida puede llegar a ser muy dulce.

Si cogemos un diccionario y buscamos la palabra etapa, nos descubre la siguiente definición, "cada uno de los trayectos recorridos entre dos paradas de un viaje”. Pues sí, nuestra lanzadera ha sido una etapa más en nuestra vida, una etapa en la que hemos llorado, reído, nos hemos caído, levantado… pero sobre todo nos hemos superado.

Estamos al corriente de que para empezar nuevas etapas hay que cerrar otras, pero no tenemos miedo. No vamos a permitir que el miedo a salir de nuestra zona de confort nos impida recorrer los nuevos trayectos que nos encontraremos en la vida. Por esto, con una sonrisa y un largo camino recorrido en tan solo cinco meses, cerramos este capítulo para abrir otros nuevos.

Pero no es un adiós completo, porque si en el libro de tu vida consigues redactar un capítulo especial, un capítulo que te haya marcado de manera especial, siempre puedes sentarte a releerlo una y otra vez. En nuestro capítulo encontraremos miles de consejos, miles de experiencias, miles de lecciones que nos ayudarán a recordar todo el trabajo realizado. Pero, sobre todo, cada vez que volvamos a pasar nuestra vista por sus hojas, recordaremos que podemos y debemos afrontar con valentía, humildad y tesón todos los baches que se nos presenten.

Hace cinco meses nos encontramos con cientos de términos, ideas, herramientas que desconocíamos. Aún recordamos la primera vez que nos hablaban de mochilas, herramientas, competencias transversales… hoy no solo tenemos nuestras mochilas mucho más cargadas, sino que tenemos la mentalidad abierta a recibir nuevas herramientas, a seguir mejorando en cada etapa de nuestra vida, a no conformarnos, sabemos que siempre podemos ser mejores personas para ser mejores profesionales.

¿Qué hemos trabajado durante estos cinco meses? Son tantas cosas que seguro que nos olvida alguna. Sinergia, empatía, auto-conocimiento, trabajo en equipo, marca personal, trabajo por proyectos, gestión de emociones, elevator pitch, redes sociales orientadas al empleo, currículum 2.0, empleabilidad, auto-motivación…

Todo esto orienta a la mejora de nuestra de empleabilidad y a la reinserción en el mercado laboral. Con un inicio más orientado al aprendizaje de conocimientos, talleres y recuperación de nuestra autoestima, tuvo su punto de inflexión en el ecuador del proyecto. En ese momento los participantes de la I Lanzadera de Morón, con nuestras mochilas a la espalda, nos enfrentamos al mundo exterior mediante eventos, jornadas de networking o intermediaciones con empresas.

Todo el equipo de la I Lanzadera de Morón quiere transmitir su más sincero agradecimiento a todos los voluntarios, asociaciones y empresas que nos han apoyado y ayudado durante estos cinco meses. Muchas gracias a la Fundación Santa María la Real por todo lo que hemos recibido, conseguir crear este fantástico proyecto tan innovador tiene un mérito descomunal.

Por último, no nos olvidamos de la persona que nos ha guiado todo este tiempo. Nuestra técnica, Silvia Leyva. Han sido cinco meses duros, con mucho trabajo, muchos momentos duros, altibajos, pero su profesionalidad y entrega personal ha quedado más que demostrada. Estamos seguros de que todo su talento seguirá estando al servicio de quienes lo necesiten, porque si ya es una gran profesional en sí, todavía es mejor como persona.

Nosotros nos vamos, la I Lanzadera de Morón llega a su fin, pero dejamos el testigo para quien desee recogerlo. Muchas otras lanzaderas tendrán la suerte de iniciar sus andaduras y muchos otros participantes podrán aprender y crecer. ¡Mucha suerte a todos!